El uso de forros heráldicos junto con los metales y colores se remonta al comienzo de este arte.
En este período más temprano de la heráldica solo había dos forros: armiño y vero. El armiño representa el pelaje del armiño —un tipo de comadreja— en su abrigo blanco de invierno, cuando se le llama armiño. El vero representa el abrigo de invierno de la ardilla roja, que es azul grisáceo arriba y blanco abajo. Estos forros se usaban comúnmente para cubrir las capas y túnicas de la nobleza. Tanto el armiño como el vero dan la apariencia de ser una combinación de metal y color, pero en la convención heráldica se consideran una clase de tintura separada que no es ni metal ni color. A continuación lo veremos con detalle.
Veros
Deriva su nombre del varius latino, “variado”. Por lo general, se representa como una serie de formas alternas, conocidas convencionalmente como paneles o “campanas vero”, de plata y azur, dispuestas en filas horizontales, de modo que los paneles de una tintura forman la parte superior de la fila, mientras que los de tintura opuesta están en la parte inferior. Las filas sucesivas están escalonadas, de modo que las bases de los paneles que forman cada fila son opuestas a las de la otra tintura en las filas superiores e inferiores. Cuando los veros no son de plata y azur, pasan a llamarse verados.
- Los contraveros tiene el mismo diseño que los veros, pero en su base se apoya otra base de otro vero del mismo esmalte.
- Los veros en punta son cuando la base de los veros se apoyan con la punta, y no con otro vero invertido.
- Los veros en onda son los veros que se representan formando ondas.
- Los veros invertidos son los veros normales que se representan apoyados sobre la punta, y no sobre la base.
- Existen varias formas de variante, de las cuales la más común se conoce como potenzado. En esta forma, la familiar “campana” es reemplazada por una figura en forma de T, conocida como “potenza”.
Armiño
El armiño se representa normalmente como un campo blanco con manchas negras, conocidas como “manchas de armiño”, que representan la cola negra del armiño. Existe una variación considerable en la forma de las manchas de armiño; en las representaciones más antiguas se dibujaron de manera realista, con puntos alargados y cónicos; en los tiempos modernos normalmente se dibujan como puntas de flecha, generalmente rematadas por tres pequeños puntos.
El campo sembrado por excelencia es el armiño, que es “plata sembrado de motas de armiño de sable”. Este mueble “motas de armiño” no existe más que en los forros, lo que justifica conservar el término técnico “armiño” para describir los sembrados correspondientes. El contra-armiño es de “sable armiñado de plata”, o aún de “sable sembrado de motas de armiño de plata”.


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